Agradecer no es fingir que todo está bien: Ivonne Mancera Valdivia

Ivonne Mancera Valdivia lee en un jardín acompañada de su perro durante un momento de calma
Agradecer no es fingir que todo está bien: Ivonne Mancera Valdivia

Agradecer cuando todo funciona resulta sencillo. Hacerlo durante una semana difícil puede parecer artificial. Quizá por eso la gratitud se ha convertido en uno de los conceptos más repetidos —y también más simplificados— del mundo del bienestar.

Para Ivonne Mancera Valdivia, agradecer no debería utilizarse para negar una dificultad ni para obligarse a encontrar algo positivo en cada experiencia.

“No necesitas decir que algo malo fue bueno. Puedes reconocer que estás viviendo un momento difícil y, al mismo tiempo, observar qué más existe en tu vida”, explica.

Desde esa perspectiva, la gratitud se parece menos a una obligación emocional y más a un ejercicio de atención.

Una discusión puede haber ocurrido y una amistad seguir siendo valiosa. Un día puede haber sido agotador y también contener un momento agradable. Un problema puede continuar sin resolverse y no por ello ocupar la totalidad de la experiencia.

Lo que observamos también se practica

Un análisis publicado en 2025 reunió 145 trabajos, 163 muestras, 727 tamaños de efecto y 24 mil 804 participantes de 28 países. En promedio, las intervenciones de gratitud produjeron mejoras pequeñas en bienestar. Los investigadores encontraron además diferencias entre países y señalaron que el tipo de intervención y la forma de medir el bienestar influían en los resultados.

El tamaño del efecto importa porque evita exagerar el hallazgo: agradecer no transforma mágicamente la vida. Pero que el efecto promedio sea pequeño tampoco significa que la práctica carezca de interés.

Para Ivonne Mancera Valdivia, ahí aparece una idea central del entrenamiento mental que desarrolla desde IMCU: aquello a lo que dirigimos nuestra atención también puede convertirse en una práctica cotidiana.

No se trata de pensar bonito

La diferencia con el pensamiento positivo es fundamental. Si algo duele, reconocerlo. Si existe un problema, atenderlo. Si una situación requiere un límite, establecerlo. La gratitud no debería convertirse en una herramienta para tapar ninguna de esas realidades.

Una revisión sistemática centrada específicamente en trabajadores encontró que algunos estudios con listas de gratitud reportaron mejoras en estrés percibido y depresión, mientras que los resultados sobre bienestar fueron inconsistentes. Los autores también advirtieron una elevada heterogeneidad y la necesidad de más investigación.

Para Mancera Valdivia, ese enfoque encaja con una concepción más realista de la salud mental: no necesitamos obligarnos a sentir una emoción determinada para estar bien.

Podemos sostener dos cosas al mismo tiempo. Podemos tener un día difícil y agradecer una conversación. Podemos estar preocupados y reconocer algo que sí funciona. Podemos querer cambiar una circunstancia sin convertir todo lo demás en invisible.

Tal vez agradecer no sea repetir que la vida es perfecta. Tal vez sea evitar que aquello que hoy está mal nos haga olvidar todo lo que también sigue estando ahí.

NOTICIAS RELACIONADAS