La banca en Medio Oriente atraviesa una nueva etapa de transformación digital. La expansión de los servicios móviles, la banca abierta, la inteligencia artificial y la creciente demanda de experiencias digitales más ágiles están obligando a las instituciones financieras a replantear sus estrategias de seguridad.
Sin embargo, la innovación ya no es el único desafío. Especialistas del sector advierten que la capacidad de resistir, responder y recuperarse ante incidentes cibernéticos se ha convertido en una prioridad estratégica para las organizaciones financieras.
“Los bancos necesitan estar más preparados, ser más resilientes y colaborar más con todos los actores del ecosistema”, afirmó Abeer Khedr, directora de ciberseguridad del National Bank of Egypt.
La seguridad ya no depende solo de los bancos
Durante años, las estrategias de ciberseguridad se enfocaron principalmente en proteger infraestructuras, prevenir fraudes y bloquear programas maliciosos.
Hoy el panorama es más complejo.
Las instituciones financieras operan dentro de ecosistemas cada vez más amplios que incluyen fintechs, proveedores tecnológicos, plataformas digitales y múltiples socios externos. Como consecuencia, una vulnerabilidad en cualquier punto de la cadena puede generar impactos en toda la red.
La expansión de los modelos de banca abierta ha acelerado esta realidad.
Por ello, expertos del sector consideran que la colaboración entre bancos, reguladores, universidades, empresas tecnológicas y comunidades especializadas será uno de los factores determinantes para fortalecer la seguridad digital en los próximos años.
La inteligencia artificial abre nuevas oportunidades y riesgos
La adopción de inteligencia artificial generativa también está transformando el panorama.
Por un lado, estas herramientas permiten optimizar procesos, mejorar la productividad y acelerar el desarrollo de nuevos servicios financieros. Por otro, los especialistas advierten que los ciberdelincuentes también pueden utilizar estas tecnologías para automatizar ataques o desarrollar nuevas formas de fraude.
Además, la industria ya comienza a analizar desafíos futuros relacionados con la computación cuántica y su posible impacto sobre los actuales sistemas de cifrado utilizados para proteger la información financiera.
Ante este escenario, las organizaciones están integrando la ciberseguridad desde las primeras etapas del desarrollo de productos digitales bajo enfoques conocidos como “seguridad desde el diseño”, que buscan identificar riesgos antes de que lleguen al mercado.
El desafío del talento especializado
Más allá de la tecnología, uno de los retos más importantes continúa siendo el talento.
La demanda de especialistas en seguridad informática, gestión de riesgos, cumplimiento normativo y gobierno corporativo sigue creciendo a nivel global.
Expertos del sector señalan que la industria necesita perfiles cada vez más diversos que combinen conocimientos técnicos, visión estratégica y capacidad de gestión para responder a amenazas que evolucionan constantemente.
En paralelo, diversas organizaciones impulsan programas de mentoría, capacitación y desarrollo profesional para ampliar la base de talento disponible en áreas de ciberseguridad y resiliencia digital.
A medida que los riesgos aumentan y las amenazas se vuelven más sofisticadas, las organizaciones financieras buscan equipos multidisciplinarios capaces de aportar nuevas perspectivas para proteger una industria cada vez más conectada.
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