El futbol moviliza emociones, turismo y una derrama económica que atraviesa fronteras. Sin embargo, especialistas y organizaciones dedicadas a la protección de las mujeres advierten que los torneos de gran escala también pueden coincidir con incrementos en casos de violencia doméstica, acoso sexual, agresiones en espacios públicos y trata con fines de explotación sexual.
Ante la realización del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá, redes de refugios y organizaciones de atención a víctimas han comenzado campañas de prevención para visibilizar una realidad que rara vez forma parte de la cobertura deportiva.
“No estamos diciendo que el futbol genere la violencia”, explican las organizaciones participantes. Lo que señalan es que ciertos contextos asociados a estos eventos pueden intensificar conductas violentas que ya existen en la sociedad.
Cuando la euforia también tiene consecuencias
Diversos estudios internacionales han documentado una relación entre los grandes torneos y el aumento de la violencia dentro de los hogares.
Una investigación de la Universidad de Lancaster, basada en denuncias policiales registradas durante distintos Mundiales en Inglaterra, encontró que el riesgo de violencia doméstica aumentaba después de los partidos de la selección nacional. Los incrementos eran mayores cuando el equipo perdía, aunque también se registraban aumentos tras empates o victorias.
En México, la Red Nacional de Refugios ha reportado que durante encuentros deportivos de alta relevancia suele observar un incremento de entre 15 % y 20 % en las llamadas de auxilio relacionadas con violencia contra las mujeres.
Especialistas señalan que estas situaciones suelen pasar desapercibidas porque muchas conductas agresivas son normalizadas como parte de la rivalidad deportiva, el consumo de alcohol o la exaltación emocional que rodea los partidos.
El riesgo invisible de la trata y la explotación sexual
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advierte que los eventos masivos pueden convertirse en escenarios propicios para que operen redes de trata de personas. Según especialistas consultados por Efeminista, las falsas ofertas de empleo continúan siendo uno de los principales mecanismos para captar víctimas durante este tipo de acontecimientos internacionales.
Las organizaciones también advierten que las redes de trata podrían trasladar a las víctimas entre México, Estados Unidos y Canadá para dificultar su identificación por parte de las autoridades. Por ello, distintas instituciones han impulsado campañas dirigidas a turistas, anfitriones de alojamientos y trabajadores del sector servicios para reconocer posibles señales de explotación.
Además, ONU Mujeres tiene documentado que durante grandes eventos deportivos se pueden registrar incrementos significativos en las llamadas de emergencia relacionadas con violencia familiar, una tendencia observada en distintos países y competiciones.
De cara al Mundial 2026, organizaciones civiles de México, Estados Unidos y Canadá coinciden en un mensaje: la celebración deportiva no debería invisibilizar los riesgos que enfrentan miles de mujeres y niñas. Para ellas, el éxito del torneo también dependerá de la capacidad de los países anfitriones para garantizar espacios seguros dentro y fuera de los estadios.














