Hay artistas que buscan lo extraordinario. Carmen Laffón eligió mirar aquello que parecía pasar desapercibido. Una cuna, una máquina de coser, un armario, un cesto o el horizonte del río Guadalquivir fueron suficientes para construir una de las obras más personales del arte español contemporáneo.
Ahora, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid reúne ese universo en Carmen Laffón. Variaciones, una retrospectiva que recorre más de seis décadas de creación y reivindica el legado de una mujer que convirtió la intimidad y la contemplación en una forma de expresión artística.
Un recorrido por más de 60 años de creación
La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre y reúne 77 obras, entre pinturas y esculturas, organizadas en nueve secciones.
Más que seguir un orden cronológico, la muestra propone un recorrido por los temas que acompañaron a Laffón durante toda su carrera. Las piezas establecen un diálogo entre distintas etapas creativas y muestran cómo la artista regresó una y otra vez a los mismos motivos, no para repetirlos, sino para descubrir nuevas formas de observarlos.
Se trata de la primera gran exposición dedicada a Carmen Laffón desde su fallecimiento en 2021.
La fuerza de mirar lo cotidiano
Las salas del museo presentan algunos de los elementos más representativos de su obra: la muñeca Marcelina, cunas, cestos, máquinas de coser y armarios, además de esculturas en bronce que dialogan con sus pinturas.
También aparecen los paisajes que marcaron su trayectoria, como el Coto de Doñana, las viñas, las azoteas y los horizontes del Guadalquivir, junto con las series dedicadas a la cal y las salinas, donde el color blanco adquiere un protagonismo absoluto.
En cada una de estas piezas, Laffón construyó un lenguaje visual donde el realismo convive con una atmósfera silenciosa y casi onírica.
Una obra que evolucionó sin perder su esencia
Durante la presentación de la muestra, el director artístico del museo, Guillermo Solana, explicó que la pintura de Laffón nació desde un profundo intimismo para, con el tiempo, abrirse hacia el paisaje y el mundo exterior sin abandonar nunca los lugares que definieron su vida, entre Madrid, Sevilla y Sanlúcar de Barrameda.
La exposición también pone en valor la manera en que la artista trabajaba por series y variaciones. Según Solana, estas repeticiones no respondían a la búsqueda de una obra definitiva, sino al placer de volver sobre un mismo tema para descubrir nuevos matices en cada aproximación.
Un legado que sigue dialogando con el presente
Carmen Laffón fue la segunda mujer en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un reconocimiento que consolidó una trayectoria construida desde una mirada profundamente personal.
Hoy, Variaciones invita a redescubrir una obra que demuestra que la sensibilidad también puede encontrarse en los objetos más sencillos. Su pintura recuerda que observar con atención aquello que nos rodea puede transformar la forma en que entendemos la memoria, el paisaje y la vida cotidiana.














