La violencia de los conflictos armados está afectando a una cantidad de mujeres y niñas sin precedentes en las últimas décadas. Un nuevo informe de ONU Mujeres advierte que la exposición femenina a las guerras alcanzó su nivel más alto desde 1990, una situación que profundiza las desigualdades y pone en riesgo derechos fundamentales.
Durante 2025, aproximadamente 756 millones de mujeres y niñas vivían a menos de 50 kilómetros de un conflicto armado. Esta cifra representa casi el 20 por ciento de la población femenina mundial y refleja el impacto de la violencia sobre comunidades enteras.
Las guerras aumentan los riesgos para mujeres y niñas
Los conflictos armados no solo provocan desplazamientos y pérdidas humanas. También dificultan el acceso a servicios médicos, educación, alimentos y oportunidades económicas, condiciones que afectan especialmente a las poblaciones vulnerables; De acuerdo con ONU Mujeres, las mujeres y niñas representan actualmente una de cada cuatro víctimas civiles de los conflictos y constituyen el 60 por ciento de las personas desplazadas.
La situación también incrementa los riesgos de violencia sexual, pobreza y exclusión social. En territorios como Gaza, las consecuencias incluyen graves afectaciones a la salud reproductiva y dificultades para acceder a servicios esenciales.
Además, las organizaciones dedicadas a proteger los derechos femeninos enfrentan problemas de financiamiento. Durante 2024, los recursos específicos destinados a agrupaciones de mujeres en zonas de conflicto disminuyeron 22 por ciento.
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La participación femenina en la paz sigue siendo limitada
Aunque las mujeres desempeñan un papel importante en la atención humanitaria y la reconstrucción de comunidades, su presencia en las negociaciones de paz continúa siendo reducida.
El informe señala que durante 2025 representaron apenas el 5 por ciento de las personas negociadoras en 57 procesos de paz analizados.
Esta limitada participación dificulta que sus necesidades y experiencias sean consideradas en las decisiones relacionadas con el futuro de sus comunidades; La Organización de las Naciones Unidas ha insistido en que una paz duradera requiere incorporar a las mujeres en los espacios de decisión y garantizar recursos para las organizaciones que trabajan en territorios afectados por la violencia.














