Las calles de Irán reflejan una disputa social que sigue abierta. Muchas mujeres iraníes aparecen sin velo en espacios públicos, mientras sectores conservadores presionan para reforzar nuevamente las normas sobre el hiyab.
El desafío ganó visibilidad incluso durante el reciente conflicto con Estados Unidos. Mujeres sin velo aparecieron en concentraciones progubernamentales y medios estatales. Sin embargo, las autoridades iraníes han retomado acciones contra establecimientos acusados de incumplir las reglas de vestimenta.
Mujeres iraníes mantienen el desafío
El cambio social cobró fuerza después del movimiento Mujer, Vida, Libertad. Las protestas surgieron tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial y dejaron efectos duraderos en la sociedad iraní.
Además, jóvenes iraníes continúan mostrando públicamente su rechazo al velo obligatorio. Algunas aparecen en redes sociales conduciendo scooters sin pañuelo, una imagen que evidencia cambios culturales difíciles de contener mediante regulaciones.
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Hiyab también impacta a los negocios
La presión no se limita a las mujeres. Cafés, restaurantes y comercios enfrentan cierres cuando las autoridades consideran que incumplen las normas. HRANA documentó siete cafés y restaurantes clausurados en una reciente operación en Teherán.
Asimismo, el cierre de establecimientos introduce un componente económico. Los negocios deben gestionar las exigencias regulatorias mientras enfrentan un entorno marcado por dificultades económicas, menor poder adquisitivo y otras presiones operativas.
Por otro lado, el presidente Masoud Pezeshkian ha cuestionado públicamente que las leyes puedan modificar las creencias y comportamientos sociales. Su postura contrasta con las exigencias de políticos y religiosos conservadores; La presión continúa extendiéndose fuera de Teherán. En Khorasan del Sur, diez cafés fueron clausurados por presuntas infracciones relacionadas con normas sociales y el hiyab obligatorio, mostrando que la disputa también alcanza la actividad comercial iraní.














