Tenemos que hablar de la depresión

Tenemos que hablar de la depresión

A pesar del enorme avance que ha existido durante los últimos 5-10 años en relación a la apertura sobre la salud mental, seguimos enfrentando un enorme estigma ante las enfermedades mentales. Y el estigma no se refiere únicamente a la inclusión en una agenda o a verlo en las redes sociales, sino a conocer realmente lo que implica vivir con un padecimiento o diagnóstico.

 

Uno de los temas más tabú al día de hoy es la depresión. Y a pesar de que exista tanto desconocimiento y falta de apertura, la depresión parece ser una de las epidemias más fuertes de la época moderna. Aproximadamente 280 millones de personas en el mundo padecen depresión. La depresión es aproximadamente un 50% más común entre las mujeres que entre los hombres. Por otro lado, más de 700,000 personas mueren por suicidio cada año. El suicidio es la cuarta causa principal de muerte en jóvenes de 15 a 29 años.

 

Aunque existen tratamientos conocidos y efectivos para los trastornos mentales, más del 75% de las personas en países de ingresos bajos y medios no reciben tratamiento. Las barreras para una atención efectiva incluyen la falta de inversión en atención de salud mental, la falta de proveedores de atención médica capacitados y el estigma social asociado con los trastornos mentales.

 

La depresión también se ve considerablemente afectada por factores externos como la situación socioeconómica, la etnia y el lugar de residencia. Los barrios marginados por la violencia y los problemas de salud mental son factores adicionales en comunidades que ya se enfrentan a la pobreza, las malas condiciones de vivienda, la falta de transporte o el aislamiento social. Por lo tanto es todavía más difícil normalizar este tipo de padecimientos. Y ni siquiera es que necesariamente rechacen la existencia de los problemas de salud mental, sino que ya están lidiando con muchos otros factores de estrés y no quieren adoptar otro más (incluso cuando ya lidian con él sin saberlo)

 

¿Cómo se vive la depresión?

Es normal que a lo largo de la vida tengamos altibajos. También es normal sentirse triste de vez en cuando, y las adversidades a las que nos enfrentemos probablemente terminarán por causarnos tristeza, pero estos sentimientos suelen pasar con el tiempo. La depresión, por otro lado, a menudo no muestra signos de ceder. 

 

En The Noonday Demon, un brillante y completo testimonio sobre la depresión en términos personales, culturales y científicos, el autor Andrew Solomon utiliza una excelente metáfora para explicar el avance de la tristeza que se convierte en depresión: él recuerda un enorme árbol que solía visitar de niño, el cual volvió a ver 20 años después pero ahora cubierto por una enorme enredadera. Menciona que la depresión había crecido en él de la misma manera que la enredadera en el roble; un ente asfixiante que se había envuelto alrededor de él, sombrío pero más vivo que él. Parecía tener una vida propia que poco a poco asfixiaba toda su vida.

 

Y así es como la depresión se comporta: empieza a apropiarse de diferentes espacios de la vida de una persona hasta que termina por paralizarla; no queda ninguna parte de la vida que no se vea intervenida por esta profunda y paralizante tristeza.

Los síntomas de la depresión varían de leves a graves, y tiende a afectar a las personas de diversas formas. Alguien con una forma leve de depresión puede sentirse solo desanimado la mayor parte del tiempo, mientras que la depresión grave puede dar lugar a pensamientos suicidas. En general, los síntomas de la depresión varían desde períodos prolongados de sentirse infeliz o desesperanzado, como si todo estuviera perdido. Si no se trata, estos periodos se vuelven cada vez más constante.

 

Es común que las personas pierdan el interés en actividades que antes disfrutaban. La depresión también puede venir acompañada de ansiedad, lo que hace que la vida diaria sea aún más difícil. La fatiga, la pérdida de apetito, la disminución de la líbido y la dificultad para dormir también son signos comunes de depresión si duran mucho tiempo. La clave para diferenciar entre sentirse triste y estar deprimido depende de cuánto tiempo dure el sentimiento y de si existe una causa concreta.

 

¿Cómo tratarla?

Si un paciente tiene una depresión leve, se le puede recomendar que espere y vea si la condición mejora mientras se lo controla. También se le puede recomendar que haga ejercicio y asista a grupos de autoayuda. Si no hay signos de mejoría o si un paciente tiene una depresión moderada, las terapias de conversación, como la terapia cognitivo-conductual, pueden considerarse el curso de acción correcto para que el paciente pueda abrirse y abordar sus emociones negativas. Se pueden recetar antidepresivos si el médico lo considera adecuado.

 

No es extraño que a los pacientes se les hagan comentarios como “ánimo”. En medio de la dificultad, mientras luchan contra la depresión, palabras simples como “anímate” y “recupérate” no suelen ser de mucha ayuda. La realidad es que para las personas con depresión, cada día puede ser una lucha. Desde levantarse de la cama, ir a trabajar o hacerse de comer pueden representar esfuerzos titánicos para una persona que encuentra cada vez menos sentido en su existencia.

 

La depresión se reconoce actualmente como un trastorno de salud mental grave, con tratamientos propios diseñados para ayudar a las personas a superarla y seguir adelante con su vida. Para los aproximadamente 300 millones de personas que viven con ella en todo el mundo existen alternativas, pero es esencial que el entorno en el que viven sea una fuente de apoyo y no de discriminación.

 

La depresión es una enfermedad atormentante y letal en muchos de los casos. Si existe un padecimiento que no deberíamos de tomar a la ligera, es justamente éste. Si tú o alguien de que conoces parece padecer depresión o tiene pensamientos suicidas, puedes encontrar recursos aquí.

 

Los obstáculos que enfrentamos en la vida diaria muchas veces pueden ser demasiado fuertes para cualquier persona, y todos, sin excepción de las condiciones socioeconómicas, estamos en riesgo de padecerla en cualquier momento de nuestras vidas. Es por eso que es tan importante erradicar la ignorancia y la discriminación. La vida y bienestar de muchos dependerá de ello.

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