Una posible fusión entre ONU Mujeres y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha encendido las alertas dentro de organismos internacionales, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil. La propuesta forma parte de la iniciativa UN80, un proceso de revisión impulsado por Naciones Unidas con motivo de su 80 aniversario y que busca evaluar reformas para mejorar la eficiencia del sistema multilateral.
Aunque la iniciativa aún se encuentra en fase de análisis y no existe una decisión definitiva, la posibilidad de integrar ambas agencias ha generado preocupación por el impacto que podría tener en áreas clave como la igualdad de género, la prevención de la violencia contra las mujeres y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
Las inquietudes las comparten varios países, entre ellos España, Canadá, Brasil, Suecia y Uruguay, que solicitaron explicaciones adicionales a Naciones Unidas sobre los posibles efectos de la medida.
¿Por qué preocupa una eventual integración?
ONU Mujeres y UNFPA trabajan de manera complementaria, pero cuentan con mandatos distintos.
Mientras ONU Mujeres se enfoca en promover la igualdad de género, el liderazgo femenino y la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas, UNFPA concentra gran parte de su trabajo en salud sexual y reproductiva, planificación familiar, atención humanitaria y prevención de la mortalidad materna.
Diversos análisis advierten que una estructura unificada podría diluir funciones especializadas que ambas organizaciones han desarrollado durante décadas. Documentos elaborados por organizaciones internacionales y expertos en derechos reproductivos sostienen que la superposición entre los programas de ambas agencias es limitada y que gran parte de sus actividades son únicas y altamente especializadas.
También existen dudas sobre los beneficios económicos que justificarían una reforma de esta magnitud. Algunos estudios señalan que no hay evidencia suficiente para confirmar que una fusión generaría los ahorros previstos o mejoraría significativamente la eficiencia operativa.
Un debate en un contexto de retrocesos globales
La discusión ocurre en un momento especialmente sensible para los derechos de las mujeres.
Durante la reciente Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista celebrada en Madrid, líderes internacionales advirtieron sobre el avance de movimientos que buscan limitar derechos relacionados con la igualdad de género y la autonomía reproductiva. Diversas representantes de organismos internacionales señalaron que los retrocesos en estos temas tienen efectos directos sobre la democracia, la participación política y el desarrollo social.
Desde UNFPA, la directora ejecutiva adjunta Diene Keita reconoció que existe una preocupación legítima sobre la preservación de los mandatos actuales y recordó que la decisión final corresponde a los Estados miembros de Naciones Unidas.
Por su parte, representantes de ONU Mujeres han insistido en que cualquier reforma deberá garantizar plenamente los compromisos internacionales construidos durante décadas en materia de igualdad y derechos de las mujeres.
La discusión continúa abierta. Sin embargo, para organizaciones feministas y especialistas, el principal desafío no es únicamente mejorar la eficiencia administrativa, sino asegurar que las estructuras internacionales encargadas de proteger los derechos de las mujeres mantengan la capacidad, los recursos y la autonomía necesarios para responder a los desafíos actuales.














