Mientras millones de personas siguen los partidos, celebran goles y organizan reuniones para ver el Mundial 2026, diversas organizaciones de protección infantil están llamando la atención sobre una realidad mucho menos visible: los riesgos que pueden enfrentar niñas, niños y adolescentes durante estos espacios de convivencia.
La conversación suele centrarse en la seguridad de los estadios, la movilidad o la logística de uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Sin embargo, especialistas advierten que también existen riesgos dentro de los hogares, reuniones familiares y espacios donde la atención de los adultos suele concentrarse en el espectáculo deportivo.
Organizaciones como Early Institute, Alumbra e ILAS, a través de la plataforma VigÍA, lanzaron la campaña “Hagamos equipo en casa. El silencio no protege”, con el objetivo de promover medidas de prevención y fortalecer la cultura de protección de la infancia durante el torneo.
El peligro suele estar más cerca de lo que se piensa
Uno de los principales mensajes de la campaña es que la violencia sexual infantil rara vez ocurre a manos de desconocidos.
De acuerdo con la información difundida por las organizaciones participantes, alrededor del 85% de los casos ocurre dentro de entornos de confianza, donde familiares, conocidos o personas cercanas tienen acceso cotidiano a niñas, niños y adolescentes.
Esto significa que los momentos de relajación colectiva, como reuniones para ver partidos, celebraciones o encuentros familiares, pueden generar escenarios donde disminuye la supervisión adulta y aumentan las oportunidades para situaciones de riesgo.
Los especialistas insisten en que la prevención no debe depender únicamente de la sospecha o de señales evidentes. La comunicación constante, la escucha activa y la atención a cambios de comportamiento siguen siendo algunas de las herramientas más importantes para detectar posibles situaciones de violencia.
El silencio también juega un papel
La campaña utiliza la figura simbólica de un “monstruo del silencio” para representar cómo la falta de diálogo y la omisión permiten que muchas situaciones de violencia permanezcan ocultas durante años.
El llamado está dirigido a madres, padres, tutores y cuidadores para que mantengan una supervisión activa durante las celebraciones relacionadas con el Mundial y eviten asumir que otros adultos están observando o acompañando a las infancias presentes.
La preocupación no es exclusiva de México. Diversas instituciones y organismos han señalado que los grandes eventos internacionales suelen requerir medidas específicas de protección para la niñez debido al incremento de movilidad, concentración de personas y actividades asociadas a la celebración masiva.
Mientras el Mundial atrae la atención de millones de aficionados en todo el mundo, las organizaciones impulsoras de esta iniciativa recuerdan que la protección infantil no debe quedar fuera de la conversación. En un torneo donde todos hablan de trabajo en equipo, su mensaje es simple: la seguridad de niñas, niños y adolescentes también es una responsabilidad compartida.
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