El Instituto Nacional Electoral clausuró la cuarta edición del Programa de Liderazgo de las Mujeres en la Política 2026, una iniciativa creada para ampliar la participación femenina en los espacios públicos y de toma de decisiones.
En esta edición participaron 220 mujeres procedentes de 31 entidades del país. La capacitación fue desarrollada por el INE y el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir con un enfoque de igualdad, inclusión y reconocimiento de diferentes realidades sociales.
Durante la ceremonia de cierre, las autoridades electorales señalaron que la democracia paritaria no se limita a permitir el acceso de las mujeres a cargos públicos. También requiere condiciones para que ejerzan sus derechos sin discriminación, exclusión ni violencia política.
Formación para participar y tomar decisiones
El programa estuvo integrado por 15 sesiones en las que se abordaron asuntos como comunicación, seguridad digital, financiamiento, acciones afirmativas, agenda de cuidados y prevención de la violencia política por razones de género.
Las participantes también desarrollaron estrategias para construir alianzas, intervenir en debates, responder entrevistas difíciles y fortalecer su incidencia dentro de instituciones, comunidades y organizaciones sociales. Las evaluaciones preliminares indican que sus competencias de acción política aumentaron cerca de 36 por ciento.
La consejera electoral Norma De La Cruz destacó que fortalecer estos liderazgos es indispensable para construir una democracia verdaderamente representativa. Carla Humphrey agregó que la paridad constituye un mandato constitucional y no una concesión de partidos o instituciones.
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La diversidad fortalece las redes de colaboración
La generación estuvo formada por militantes, servidoras públicas, lideresas comunitarias e integrantes de organizaciones civiles. También participaron mujeres indígenas, afromexicanas, migrantes, jóvenes, con discapacidad y pertenecientes a la diversidad sexual y de género.
Esta pluralidad permitió compartir experiencias sobre obstáculos que no afectan de la misma manera a todas las mujeres. El enfoque interseccional ayudó a reconocer cómo el origen, la edad, la condición social o la discapacidad pueden influir en sus oportunidades de participación; El cierre del programa representa el inicio de nuevas redes de colaboración. El desafío será llevar las herramientas aprendidas a espacios donde las mujeres puedan decidir, gobernar y transformar sus comunidades.














