En América Latina, la brecha de género trasciende las disparidades en los ingresos salariales o en el acceso formal al financiamiento crediticio; también se manifiesta en la postergación sistemática del cuidado personal. En el contexto socioeconómico mexicano, millones de mujeres suelen relegar su propia salud al último peldaño de las prioridades del gasto familiar. Transformar esta inercia ha exigido que industrias tradicionalmente desvinculadas, como la banca múltiple y los servicios médicos preventivos, comiencen a converger en esquemas de atención integral.
Bajo este modelo opera Cuenta SOMOS, una solución de débito desarrollada por Banco Azteca que, desde su lanzamiento en 2023, ha canalizado más de 2.6 millones de chequeos médicos a sus usuarias. La cifra cobra relevancia en un entorno en el que los análisis clínicos preventivos suelen percibirse como un gasto prescindible frente a la inmediatez de la canasta básica. Al cierre de septiembre de 2026, la plataforma alcanzó 652 mil 200 cuentas activas, un volumen que refleja la persistente demanda de bancarización y la necesidad de mecanismos de respaldo directo ante las cargas cotidianas de trabajadoras y jefas de familia.
Impacto asistencial frente a la vulnerabilidad económica
Para mitigar el desequilibrio financiero que representan las urgencias médicas fuera del presupuesto doméstico, el esquema vinculado a esta tarjeta trasciende la consulta clínica básica. Durante los últimos tres años, las titulares han prestado más de 10,4 millones de servicios asistenciales. Este catálogo integra atención médica general y especializada, acompañamiento legal, planes nutricionales, orientación psicológica y herramientas de apoyo pedagógico para el entorno familiar.
Respecto a este planteamiento, Gabriela Hernández, directora ejecutiva de Afiliación y Captación de Banco Azteca, ha señalado que los instrumentos financieros cobran sentido cuando inciden directamente en las condiciones de vida de la población. La directiva sostiene que un producto de captación no debe limitarse a resguardar recursos, sino que debe consolidarse como una red de protección integral orientada a la estabilidad física, emocional y patrimonial de las usuarias.
Estrategia preventiva y atención comunitaria en campo
Las limitaciones en el cuidado preventivo no solo derivan de restricciones presupuestarias, sino también de barreras territoriales y de tiempo que dificultan el acceso a centros médicos especializados. Frente a este panorama, el componente de salud busca descentralizarse de la sucursal para operar directamente en el entorno comunitario. En el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, la institución financiera desplegará, del 12 al 31 de octubre, una nueva etapa de la Ruta de la Prevención.
La iniciativa contempla unidades móviles ubicadas estratégicamente en diversos puntos de atención para realizar mastografías y estudios de ultrasonido de forma gratuita. El servicio estará disponible tanto para clientas como para mujeres de las comunidades visitadas, con el objetivo de eliminar dos de los principales obstáculos en la detección temprana: las tarifas de diagnóstico especializado y los desplazamientos prolongados. Con esta acción, la entidad busca consolidar la inclusión financiera no como una métrica transaccional aislada, sino como un facilitador concreto del bienestar social y de la salud pública.
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