¿Qué ocurre cuando hablar de un parto difícil, decidir no tener hijos o defender el derecho al aborto puede convertirse en motivo de persecución? Esa es la realidad que describe la Resistencia Feminista Antiguerra (FAS), un movimiento de activistas rusas que advierte sobre el deterioro de los derechos de las mujeres en un contexto marcado por la guerra, la represión y un mayor control sobre la vida reproductiva.
En su informe «Los derechos de las mujeres en condiciones de represión y militarización», las integrantes de la organización sostienen que las políticas implementadas en los últimos años han incrementado la presión sobre las mujeres y limitado espacios para ejercer libremente sus derechos.
Un mayor control sobre las decisiones reproductivas
De acuerdo con las activistas entrevistadas por Euronews, el acceso al aborto enfrenta nuevas restricciones y, en algunos casos, mujeres que buscan interrumpir un embarazo encuentran obstáculos administrativos o presiones para continuar con la gestación.
El informe también señala que el Estado impulsa campañas orientadas a promover la maternidad y que algunas medidas buscan desalentar la decisión de no tener hijos, incluso entre adolescentes. Según las integrantes de FAS, estas políticas forman parte de un contexto donde el control sobre los cuerpos de las mujeres adquiere un papel cada vez más relevante.
La violencia también forma parte del diagnóstico
Las autoras del informe sostienen que el conflicto armado ha profundizado desigualdades que ya existían antes de la invasión de Ucrania.
Entre las preocupaciones que exponen se encuentran el aumento de denuncias por violencia doméstica, las dificultades para acceder a servicios de salud reproductiva y el impacto que enfrentan mujeres cuyos familiares participan en la guerra.
Además, advierten que muchas mujeres optan por guardar silencio sobre experiencias relacionadas con violencia obstétrica, depresión posparto o las dificultades de la maternidad por temor a sanciones o estigmatización social.
Redes de mujeres que resisten
Pese al contexto, la organización afirma que las redes de apoyo entre mujeres continúan siendo uno de los principales espacios de acompañamiento.
Las activistas explican que estas comunidades permiten compartir información, brindar ayuda a quienes enfrentan persecución y mantener vivo el trabajo de organizaciones que documentan presuntas violaciones a los derechos humanos.
Para FAS, la solidaridad entre mujeres ha resultado fundamental para sostener iniciativas de apoyo dentro y fuera de Rusia, incluso cuando varias de sus integrantes viven actualmente en el exilio o enfrentan procesos judiciales.














