La edición 68 de los premios Grammy no solo premió lo mejor de la música, también se convirtió en un escenario de protesta y denuncia. Varios artistas aprovecharon sus discursos de aceptación para criticar abiertamente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos y llamar la atención sobre las consecuencias de las políticas migratorias actuales.
En un momento inusual para una ceremonia de este tipo, el tema de los derechos de las personas migrantes y la crítica a la violencia institucional marcó varios discursos, reflejando el contexto de movilización social en el país y el creciente uso de la plataforma musical para visibilizar temas urgentes.
Bad Bunny: “Fuera ICE, somos humanos”
Uno de los momentos más potentes de la noche lo protagonizó Bad Bunny, quien al recibir el Grammy al Mejor Álbum del Año hizo historia musical y política. En su discurso, Bad Bunny dedicó palabras a las personas migrantes y denunció las prácticas del ICE:
“Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”, afirmó desde el escenario.
Su intervención no fue un gesto aislado: llevó implícita una defensa de la dignidad humana y un rechazo frontal a la deshumanización que suelen acompañar las políticas migratorias más duras.
Billie Eilish: “Nadie es ilegal en tierra robada”
También marcó tendencia Billie Eilish, quien al ganar el Grammy a Canción del Año usó su discurso para hablar de justicia y derechos:
“Nadie es ilegal en tierra robada. Tenemos que seguir luchando, alzando la voz y protestando, porque nuestras voces realmente importan”, dijo, remarcando la urgencia de mantener viva la conversación sobre inmigración y respeto.
Eilish, quien también lució el pin “ICE Out” junto a su hermano Finneas, no solo expresó solidaridad con las comunidades migrantes, sino que reclamó coexistencia desde una perspectiva política y humana.
Olivia Dean y otros discursos de resistencia
La británica Olivia Dean, al recibir el premio a Mejor Artista Nuevo, recordó sus raíces como “nieta de migrantes”, diciendo que es “producto de la valentía” de quienes migraron y que estas historias merecen ser celebradas y defendidas en todos los espacios.
Además de los discursos, varias estrellas lucieron símbolos como el pin “ICE Out” en la alfombra roja, reafirmando que la protesta no se limitó a las palabras del escenario sino que se extendió a todo el evento.
Una gala que se volvió declaración política
Lo que ocurrió en los Grammys 2026 demuestra que la música y la política están entrelazadas, sobre todo cuando se trata de defender la humanidad de las personas migrantes y de denunciar prácticas de violencia institucional. Lo que algunos consideran un momento “político” para una premiación, otros lo ven como una responsabilidad de quienes tienen voz pública: usarla para amplificar las luchas de quienes están en riesgo.
Este giro no es aislado: responde tanto a la coyuntura social de Estados Unidos como a una generación de artistas que no solo hacen música, sino que también hablan con sus palabras y acciones sobre justicia, derechos y dignidad para todas las comunidades.
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