Desaparición de infancias, una crisis que persiste en México

Desaparición de infancias, una crisis que persiste en México

Desde 2006, México registra un aumento sostenido en la desaparición de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, especialmente en el rango de 19 a 29 años, alertó la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). Lejos de ser hechos aislados, estos casos forman parte de una crisis estructural que combina violencia, desigualdad y ausencia de políticas efectivas de prevención.

Las cifras más recientes confirman la gravedad del problema. Tan solo en 2025, en el Estado de México se iniciaron 5 mil 661 reportes de desaparición, de los cuales mil 824 seguían vigentes al 5 de enero de 2026, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas. Detrás de cada número hay una familia que busca, espera y exige respuestas.

Las desapariciones no tienen una sola causa

La Redim subraya que las desapariciones de infancias y juventudes no responden a un solo factor, sino a una combinación de condiciones que se cruzan y se refuerzan entre sí. Entre ellas destacan la pobreza, la desigualdad, la violencia familiar, el reclutamiento por parte del crimen organizado y la trata de personas.

Estas violencias afectan de forma diferenciada a niñas, adolescentes y jóvenes, quienes enfrentan mayores riesgos de explotación y captación, especialmente en contextos donde el Estado no garantiza protección ni redes de apoyo. La falta de políticas integrales deja a miles de personas en una situación de vulnerabilidad permanente.

Vacaciones: periodos de mayor riesgo

Uno de los puntos que más preocupa a la Redim es que los periodos vacacionales concentran un mayor número de desapariciones. Durante estas etapas, las rutinas cambian, hay menor supervisión institucional y aumenta la exposición a situaciones de riesgo, particularmente en entidades como el Estado de México.

Este patrón evidencia la urgencia de estrategias de prevención específicas, así como de campañas de información y acompañamiento dirigidas a familias, escuelas y comunidades.

Una crisis que exige respuestas urgentes

Hablar de desapariciones no es solo hablar de estadísticas. Es hablar de derechos vulnerados, de búsquedas que no terminan y de una deuda histórica con las infancias y juventudes. Mientras no se atiendan las causas estructurales y no se fortalezcan los mecanismos de protección, la lista de personas desaparecidas seguirá creciendo.

Nombrar esta realidad es un paso necesario para exigir prevención, búsqueda efectiva y justicia.

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