A raíz del reciente testimonio de Ivet Playa (una joven española de 26 años) sobre su relación con Alejandro Sanz, en la que denuncia el abuso que vivió mientras todavía era adolescente durante una relación que duró casi 10 años con quien consideraba su ídolo (mientras él seguía casado) ha traído a la conversación el debate sobre las relaciones de mujeres jóvenes con hombres considerablemente más viejos.
En su testimonio, Ivet relata que la relación de ella con Alejandro comenzó oficialmente cuando ella tenía 18 años y él tenía 49 (aunque él comenzó a acercarse a ella desde varios años antes). A partir de eso surgió un vínculo emocional y sexual en que ella comenzó a ir a todos sus conciertos y eventualmente se mudó de ciudad después de que él la contrató para trabajar para él.
Cualquiera que escucha a Ivet hablar puede ver la aflicción en su rostro y en su voz, sin embargo muchas personas han salido a cuestionar la veracidad de su testimonio o simplemente su derecho a estar indignada. Varios de los argumentos de estas personas hacen mención del hecho de que ella ya tenía 18 años entonces todo fue legal, o el hecho de que tener un romance con su ídolo de la adolescencia suena al sueño de cualquier mujer.
Esto ha pasado con Alejandro Sanz. pic.twitter.com/rbnbpkfIlj
— Señor ? (@ThePesetor) June 15, 2025
El mito de las preferencias
No todas las relaciones con una diferencia de edad significativa son depredadoras. Pero cuanto más joven sea la persona, mayor es la probabilidad de manipulación, coerción, abuso o, simplemente, de que se esté con un hombre realmente patético. Sin
Es importante recordar que en parejas como esta suelen hacerles falta alguna dinámicas esenciales para poder tener una relación entre iguales: no están en etapas similares de la vida, su día a día no tiene casi nada que ver con el del otro, ni tampoco sus preocupaciones ni intereses.
Hay algo en las mujeres de este rango de edad (aproximadamente entre 18 y 25 años) que los hombres adultos encuentran singularmente atractivo. Y no se trata solo de que las mujeres en sus 20s sean jóvenes y bellas, sino que se debe más a su ingenuidad.
Para un hombre inseguro y egocéntrico, las adolescentes y las mujeres de veintipocos años suelen ser más flexibles y comprensivas que las mujeres de su misma edad, especialmente para los hombres mayores con recursos, estatus y autoridad.
Los hombres que salen constantemente con mujeres mucho más jóvenes no buscan parejas iguales. Esto es especialmente cierto cuando las mujeres con las que salen son menos exitosas, menos adineradas o menos independientes, lo que suele ocurrir con las personas de veintipocos años, que generalmente están comenzando su vida adulta, mientras que los hombres de treinta, cuarenta y tantos, o más, ya están muy involucrados en ellas. Las desigualdades son inherentes, y ese es todo el propósito de estas relaciones. Estos hombres buscan a alguien que los admire, a quien puedan moldear y que los haga sentir sofisticados e importantes. Incluso cuando no lo sean.
Es por eso que una mayor diferencia de edad en las relaciones a una edad más avanzada es cada vez menos problemática: esos primeros 25 años de vida, aproximadamente, se sienten bastante largos; a medida que envejecemos, cada año que pasa pierde significado en términos de madurez y cambios vitales. Los años entre los 18 y los 30 son para la mayoría de las personas completamente transformadores: pasamos de la adolescencia a terminar los estudios, a conseguir un trabajo y, de hecho, a desarrollarnos en adultos completamente desarrollados. Nuestro cerebro literalmente termina de desarrollarse.
Muchos hombres suelen decir que prefieren a las mujeres más jóvenes porque encuentran que las mujeres de edades más avanzadas suelen estar resentidas porque muestran un rencor generalizado hacia los hombres. Suena lógico si han tenido que convivir con ellos bajo estas circunstancias por más tiempo, y finalmente son capaces de entender los abusos que sufrieron cuando eran jóvenes (a diferencia de las otras que apenas lo están viviendo).
Y es que lo verdaderamente perverso aquí es que no se debe únicamente a una preferencia de los hombres (aunque así lo parezca). Los hombres mayores que salen con mujeres muy jóvenes pueden manipular y abusar de ellas de maneras que no lo pueden hacer con las más adultas, simplemente porque, entre otras cosas, no se dan cuenta. Y lo que es peor, en la cabeza de ellas la relación es entre iguales: todos estos factores que juegan un papel importante en la manipulación no suelen ser de su conocimiento. No se trata de un amor o atracción casual, sino que (a diferencia de ellas) ellos saben perfectamente lo que hacen.
Construyendo el abuso
En el caso de Ivet y Alejandro no era solo la edad la que contribuía a la asimetría de la relación, sino que había otros como el dinero, la fama y el poder y la admiración (porque ella ya era literalmente una admiradora) que dan lugar al abuso. Cuando hablamos de abuso no siempre se trata de si entra en un marco de legalidad o no. Muchas veces se trata de desigualdad, vulnerabilidad y poder.
La diferencia que da lugar al abuso (tanto con ella como con otras mujeres) no está solamente en la edad. Sino que está en el contexto de cada una de las partes y condiciones de vida. Un hombre con dinero, fama, una carrera consolidada y experiencia tiene todas las de ganar, mientras que una mujer sin ninguno de estos elementos y que aunado a esto todavía ni siquiera sale completamente de la adolescencia tiene todas las de perder.
Muchas veces escuchamos que dicen frases como “eres muy madura para tu edad” o “ya tenía 18 años entonces todo fue legal”, ambas intentando hacerles sentir que están en igualdad de condiciones cuando la base de estas relaciones es una profunda asimetría en las dinámicas de poder.
Las mujeres de veintitantos años que salen con hombres de cuarenta o cincuenta años no son niñas (no se trata de pedofilia ni de nada que deba considerarse un delito), pero a menudo se dejan engañar por la idea de que hay algo especialmente maduro y único en ellas que hace que un hombre mayor las elija; en realidad, lo especial y único es que el hombre mayor necesita un ego boost, no una pareja o una compañera de vida, y eso es más difícil de encontrar en mujeres adultas cuyos cerebros están completamente desarrollados.
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