La ansiedad altamente funcional es un término general que se refiere a las personas que viven con ansiedad pero se identifican como personas que funcionan razonablemente bien. Éste no es un diagnóstico oficial de salud mental, sin embargo, ha ganado popularidad en las redes sociales, incluso por parte de profesionales de la salud mental.
Una persona con ansiedad altamente funcional puede parecer ser exitosa, centrada y tranquila: una que se destaca en el trabajo y en la vida. Sin embargo, la forma en que se siente por dentro puede ser muy diferente.
Señales de ansiedad altamente funcional
La ansiedad altamente funcional generalmente impulsa a la persona hacia adelante en lugar de dejarla congelada por el miedo. Como resultado, a menudo parecen muy exitosas en el trabajo y en la vida, lo que podría ser objetivamente cierto si ese éxito se mide solo en logros.
Lo que otros podrían no saber (y lo que quienes la sufren no compartirían) es que debajo de la superficie de un exterior exitoso, existe un bullicio constante de ansiedad.
En situaciones profesionales pueden ser la imagen del éxito, llegando al trabajo antes que puntualmente, perfectamente vestidos y peinados. Sus compañeros de trabajo dirán que esta persona es motivada en su trabajo: siempre cumpliendo con deadlines y haciendo las tareas pertinentes.
Y en los casos de la ansiedad funcional, es posible que hayan sido los nervios, el miedo al fracaso y el temor a decepcionar a los demás lo que los llevó al éxito.
En la vida personal las personas con ansiedad altamente funcional tienden a estar constantemente dispuestas a ayudar a los demás, en parte porque tienen miedo de alejar a las personas o decepcionarlas. Sus agendas sociales tienden a ser ocupadas y completas, lo cual, aunado a su manera de desempeñarse en el trabajo, termina por dejarlos agotados.
¿Un invento de las redes sociales?
A pesar de que los comportamientos relacionados con la ansiedad altamente funcional pueden ser comunes a muchas personas, existe un consenso importante entre muchos profesionales de la salud insistiendo que éste no es en realidad un trastorno. El argumento es que los rasgos presentes en la ansiedad altamente funcional no son más que representaciones del trastorno por ansiedad, y no necesariamente una vertiente distinta del mismo.
Y a pesar de que es positivo que las personas puedan ver sus comportamientos tóxicos reflejados en un trastorno, existen terapeutas que dicen que el surgimiento de supuestos trastornos como éste tiene más desventajas que ventajas.
El ver a personas en las redes sociales (de las que la mayoría no tiene autoridad real para hablar sobre estos temas) puede derivar en lo que algunos profesionales de la salud mental se refieren como una especie de círculo vicioso del autodiagnóstico.
Esto se refiere a un exceso de conciencia sobre los propios pensamientos o comportamientos, seguido de una sobreinterpretación de los fenómenos que suceden en su vida, terminando en una especie de profecía auto-cumplida debido a la sugestión de los pasos previos. La intención de los terapeutas no es invalidar los síntomas de las personas sino no fomentar que las personas se auto diagnostiquen masivamente sin ver a un profesional de la salud mental primero, para así aprender adecuadamente a vivir con él.
Esta tendencia va un poco de la mano con la famosa premisa “si todos somos enfermos mentales entonces nadie lo es”. Y la intención es concentrar la atención a las enfermedades mentales bajo las cuales existen estos comportamientos, y así poderles dar más fuerza, abrir la conversación sobre ellas y fortalecer su presencia en la agenda pública.
La ansiedad es un trastorno serio, envolvente y que puede tener consecuencias muy negativas en la vida de una persona si no se trata adecuadamente. No es (ni será) un invento de las redes sociales ni una moda de la época. Sin embargo, el desarrollar variantes inexistentes puede ser detrimental para la complejidad del trastorno y la vida de aquellos que lo sufren. Es por eso que todos, sin excepción, deberíamos estar adecuadamente informados sobre los trastornos más comunes para así poder ayudar a quiénes lo padecen, incluso si somos nosotros mismos.
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