Población LGBT+ aporta 80 mmdp anuales a la economía mexicana

Población LGBT+ aporta 80 mmdp anuales a la economía mexicana
Población LGBT+ aporta 80 mmdp anuales a la economía mexicana

A pesar de que la población LGBT+ suele ser víctima de exclusión laboral, esta comunidad aporta alrededor de 80 mil millones de pesos anuales a la economía mexicana, señaló la Federación Mexicana de empresarios LGBT, FMI, ADIL, Diversidad e Inclusión Laboral, LGBT Capital, Nielsen y SAP.

No obstante, cada que llega el mes de junio, conocido como Mes del Orgullo LGBTQIA+, miles de empresas mexicanas, gobierno y otras instituciones (universidades, hospitales, escuelas, etcétera) enfocan todos sus esfuerzos de mercadotecnia para ser “aliade” del movimiento LGBTQIA+.

Estas estrategias de mercadotecnia son conocidas como Pinkwashing (lavado rosa) y Rainbow Washing (lavado arcoiris), empresas e instituciones sin verdadero compromisos con el movimiento se “cuelgan” de la lucha LGBTQIA+, buscando vender más y ganar dinero.

Pinkwashing y la falsa idea de igualdad

Advierten que esta práctica afecta a la comunidad LGBT+ ya que lo romantiza, da una falsa idea de igualdad y le otorga un matiz de consumismo, pero también tiene graves consecuencias en la empresa que la realiza.

Merlin Salcedo, estratega digital y miembro de la asociación civil Sinaloa Incluyente, explicó que el Pinkwashing nació cuando las empresas comenzaron a notar que podían obtener un beneficio lucrativo al dirigirse a luchas, causas y movimientos con los cuales se identifican o apoyan algunos grupos sociales.

La agrupación además promueve y exige el respeto a los derechos de la población que se identifica LGBT+, señaló que internamente “les vale un cacahuate las políticas de discriminación, capacitar a su gente en temas de discriminación, capacitar a su gente en temas de inclusión y demás, pero por fuera dan la cara y realizan sus estrategias de marketing colgándose del mes pride, del orgullo pride”.

Se pierde la confianza del consumidor

El Pinkwashing no solo hace referencia a la población LGBT+, -como sí lo hace el Rainbow Washing-, sino que es un término que surgió por primera vez gracias a la asociación Breast Cáncer Action para denunciar a las empresas y marcas que utilizan un listón rosa en sus productos y logos en señal de apoyo contra el cáncer, pero que no contribuyen en nada y solo utilizan la estrategia de marketing para hacer dinero a cuesta de una enfermedad que puede ser mortal para quienes la padecen.

Ana Valeria Calvo, docente del Tec. de Monterrey y especialista en mercadotecnia, explicó que el sumarse a luchas y movimientos sociales solo por ser “tendencia”, pero sin ser congruentes en la práctica, solo trae consecuencias negativas para las empresas, ya que perjudica su imagen y pierden la confianza del consumidor que se identifica y apoya a estas luchas.

“Según el quinto Informe Anual de Marketing de Nielsen, que encuestó a profesionales del marketing de todo el mundo, el 36% de los consumidores (…) quieren comprar a empresas que den prioridad a las causas sociales, la diversidad y las iniciativas de responsabilidad social corporativa (RSC)”, dice el estudio.

Ana Valeria Calvo explicó que tanto el Pinkwashing como el Rainbow Washing son estrategias de mercadotecnia social que busca comercializar con ideas, emociones, sentimientos y luchas colectivas, pero que no aportan en nada a la sociedad y no son congruentes con la identidad de marca de la empresa.

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