Banco Azteca y Seguros Azteca presentan un producto para indemnizar a cuentahabientes víctimas de deepfakes, suplantación y fraudes financieros.
La transformación digital del sector bancario aceleró el uso de canales remotos, pero también modificó las tácticas de las redes delictivas, que ahora se centran en explotar el factor humano. Frente al uso sistemático de tácticas de manipulación psicológica, clonación de voz e identidades sintéticas, Banco Azteca y Seguros Azteca introdujeron Protección Riesgos Digitales, un instrumento diseñado para absorber el impacto patrimonial que sufren los cuentahabientes tras ser víctimas de engaños cibernéticos.
El daño financiero a escala global proyecta pérdidas por 15,6 billones de dólares para 2030, año en el que los fraudes a usuarios representarán 442 mil millones de dólares, según análisis de especialistas en tecnología y medios de pago. A nivel nacional, el quebranto económico derivado del robo de identidad y de la filtración de credencialeszó los 17.400 millones de pesos en 2025, con cuatro de cada diez incidentes relacionados con la suplantación de identidad bancarias alcan. A la par, reportes de consultoras como Deloitte advierten que el 62% de las organizaciones globales ya han enfrentado incidentes de clonación sintética, destacando el uso de audio manipulado en el 41% de los casos y de video en el 35%.
En México, aproximadamente el 90% de los fraudes financieros no se deben a vulnerabilidades en los servidores de las entidades, sino a que la persona transfiere dinero o entrega sus códigos de seguridad bajo coerción o engaño. Alejandro Segura, Director de Prevención de Fraudes de Grupo Salinas, explicó la reestructuración de los protocolos defensivos:
“Hoy en día, los clientes son el principal objetivo de los defraudadores. Las estafas representan el 90% del fraude en los bancos en México y, en este contexto, tuvimos que cambiar la estrategia de protección: estamos haciendo corresponsable al cliente e incluyéndolo en la estrategia para blindarlo mediante un modelo de Seguridad en Capas”.
La institución articula esta salvaguarda mediante tres ejes: la concientización ciudadana a través de la iniciativa Ponte Atento, herramientas directas en la aplicación como La Bóveda o el apagado de tarjetas, y modelos analíticos de monitoreo en tiempo real. Esta arquitectura se refleja en los datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF): entre enero y mayo de 2026, Banco Azteca concentró 1,736 reclamaciones por posible fraude (5.1% del volumen nacional), lo que representa una reducción del 50% frente a los 3,300 casos reportados en el mismo tramo de 2024.
La sofisticación de los ataques informáticos exige mecanismos de respuesta que trasciendan la mera advertencia al usuario. Gabriela Hernández, Directora Ejecutiva de Afiliación y Captación de Banco Azteca, subrayó el compromiso institucional frente a este panorama:
“Nuestros clientes cada día son más digitales y, en Banco Azteca, entendemos la responsabilidad de acompañarlos en su día a día. Más allá de abrir cuentas, creemos firmemente que quien deposita su dinero con nosotros también deposita su confianza. La forma en que los defraudadores abordan a la gente es muy sofisticada y a cualquiera le puede pasar; por eso, además de darles herramientas como el bloqueo de tarjetas o La Bóveda, teníamos que ir un paso más allá para protegerlos cuando el engaño ya no es evitable”.
Bajo esa misma premisa, José Francisco Landaverde, Director General de Seguros Azteca, detalló la función de la póliza frente a las limitaciones de los filtros tradicionales: “El seguro no puede evitar el fraude; el único que puede evitarlo en primera persona es el cliente, con las medidas preventivas. Sin embargo, a pesar de la educación financiera, las técnicas delictivas son tan sofisticadas que siempre existe un riesgo residual. Cuando ya no se pudo evitar, ahí es donde entra este seguro: para que el cliente que fue vulnerado no esté solo y cuente con un respaldo patrimonial inmediato”.
El plan indemniza por afectaciones derivadas de fraude en compras electrónicas apócrifas, suplantación de identidad y extorsión por bloqueo de dispositivos móviles, con una cobertura anual de hasta 45,000 pesos por 55 pesos al mes o 600 pesos al año. Su rasgo más distintivo en el sistema financiero mexicano es que ampara tanto los saldos en Banco Azteca como las cuentas de débito y crédito que el titular mantenga en otras instituciones del país.
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