La atención prenatal oportuna ayuda a proteger la salud de las madres y sus bebés.
Cada dos minutos una mujer pierde la vida por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. Aunque gran parte de estos fallecimientos podrían evitarse con atención médica oportuna y de calidad, la desigualdad en el acceso a los servicios de salud sigue marcando una diferencia que afecta especialmente a las comunidades más vulnerables.
Ante este panorama, distintas organizaciones impulsan alianzas para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la experiencia de las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, demostrando que la colaboración entre sectores puede generar cambios reales.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2020 murieron alrededor de 287 mil mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. La mayoría de estas muertes fueron prevenibles y ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos, donde persisten importantes barreras para acceder a servicios de salud seguros y oportunos.
La diferencia es evidente. Mientras los países con mayores recursos registran alrededor de 10 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, en los contextos más vulnerables la cifra aumenta de manera considerable, reflejando las brechas en infraestructura, atención médica y prevención.
Con el objetivo de reducir la mortalidad materna prevenible, hace casi 15 años nació MSD para Madres, una iniciativa global que busca impulsar soluciones sostenibles para mejorar la atención durante el embarazo, el parto y el periodo posterior al nacimiento.
En Argentina, esta estrategia trabaja junto con Unicef a través del programa «Embarazo y maternidad segura: Transformando la experiencia perinatal para la prevención integral de la morbimortalidad materna en Argentina», enfocado en fortalecer los servicios de salud y responder a las necesidades específicas de cada comunidad.
La iniciativa presta especial atención a las regiones donde las mujeres enfrentan mayores obstáculos para recibir atención médica, ya sea por la distancia geográfica, la falta de controles prenatales o las condiciones sociales que dificultan el acceso oportuno a los servicios.
Uno de los principales ejes del programa consiste en preparar al personal sanitario para responder de manera más eficaz ante emergencias obstétricas y ofrecer una atención centrada en los derechos de la persona gestante.
Hasta ahora, el proyecto ha beneficiado a más de 13 mil personas en 15 maternidades ubicadas en las provincias argentinas de Salta, Misiones y Santa Fe.
Además de la capacitación técnica, el programa incorporó formación para promover la participación del padre o acompañante durante el proceso perinatal, con el propósito de fortalecer el apoyo emocional y familiar antes, durante y después del nacimiento.
Mejorar la salud materna no solo reduce riesgos durante el embarazo. También fortalece a las familias, disminuye desigualdades y contribuye al desarrollo de comunidades más resilientes.
La experiencia demuestra que enfrentar desafíos complejos requiere la participación conjunta de instituciones públicas, organizaciones civiles y empresas comprometidas con el bienestar social.
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