En 2026, México dará un paso relevante en materia de justicia social y derechos reproductivos: más productos de gestión menstrual quedarán exentos de IVA, incluidos calzones menstruales y discos menstruales. La decisión no es menor. Por primera vez, el Estado reconoce de forma más amplia que menstruar es una necesidad básica, no un lujo, y que garantizar el acceso a estos insumos es parte de una política pública con enfoque de derechos.
La medida amplía lo logrado en años recientes, cuando toallas sanitarias y tampones dejaron de pagar este impuesto. Ahora, la exención alcanza opciones reutilizables, más seguras para la salud y menos contaminantes. Esto impacta directamente en el gasto mensual de millones de personas menstruantes, especialmente en contextos de desigualdad económica, donde el costo de la menstruación puede significar elegir entre productos básicos.
Eliminar el IVA a productos menstruales reutilizables es una acción concreta contra la pobreza menstrual, una realidad que afecta el acceso a educación, trabajo y salud. Cuando no hay productos adecuados, muchas personas faltan a la escuela o al empleo, usan alternativas inseguras o prolongan el uso de insumos desechables, con riesgos sanitarios. La política fiscal, en este sentido, se convierte en una herramienta para reducir brechas.
Además, la inclusión de calzones y discos menstruales reconoce la diversidad de cuerpos, flujos y preferencias. No todas las personas pueden o quieren usar los mismos productos. Ampliar el catálogo libre de IVA valida esa pluralidad y promueve decisiones informadas, alineadas con el cuidado del cuerpo y del medio ambiente.
Aunque la exención del IVA es un avance, no resuelve todo. La menstruación digna requiere educación menstrual integral, distribución gratuita en escuelas y espacios públicos, y políticas que contemplen a personas trans y no binarias. También hace falta vigilancia para que la eliminación del impuesto se refleje en precios finales, y no se diluya en la cadena comercial.
Reconocer que menstruar es una necesidad básica abre la puerta a políticas más ambiciosas. En 2026, México avanza. Ahora toca sostener el paso, ampliar el alcance y convertir este reconocimiento fiscal en derechos garantizados para todas las personas que menstrúan.
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