No Franco, los feminicidas no son monstruos

feminicidas

Hablando de feminicidios, una y otra vez vemos, o escuchamos, el tema recurrente que dice que las personas que comenten estos delitos son ‘monstruos’ o ‘están enfermos’. Sin embargo, en un país donde mueren 10 mujeres son asesinadas al día, los feminicidas no son la excepción, no son monstruos, son la norma: hijos del patriarcado.

Y es que es normal que pensemos que personas que cometen estos actos atroces son psicópatas -a la Ted Bundy-. Pero pues no, Ted Bundy fue asesino serial con una compulsión, mientras que estas personas son hombres comunes y corrientes.

Tu vecino, tu papá, tu amigo. Siempre pensamos que estamos alejados de estas situaciones, pero no es el caso. Porque los feminicidios no son una compulsión, no son una consecuencia de una enfermedad mental. Los feminicidios, los feminicidas para ser exactos, son un síntoma del sistema patriarcal, machista y misógino en el que vivimos.

El feminicidio es la escalación de una violencia que viven muchas mujeres día a día. El ex novio que acosa, el esposo que golpea, el galán que se cree en derecho de tomar tu cuerpo por la fuerza. Todos ellos pueden terminar cometiendo un acto feminicida.

Y estos ya son actos físicos, la violencia de género empieza con microagresiones, de las que a veces ni cuenta nos damos (incluso las mismas mujeres las podemos cometer, cuando no entendemos nuestra misoginia internalizada).

Y esas microagresiones también llegan a la comedia, cuando standuperos deciden hacer chistes sobre el feminicidio. No porque estos inciten a la violencia, si no porque la normalizan.

¿Qué, quién dijo qué?

El comediante Sergio Verduzco, mejor conocido como el Platanito, decidió hacer un chiste “de humor negro” en uno de sus shows, sobre Debanhi Escobar.

El chiste fue recibido con silencio. Ni una risa, ni un aplauso.

Y claro que los videos comenzaron a circular en redes sociales, invitando a cancelar al comediante mexicano por su chiste de humor negro mal gusto.

Verduzco ya salió a pedir disculpas y declarar que “tocó un tema que no debió de haber tocado” (no shit, Sherlock). Entre que porque sí se arrepintió, y porque los padres de Debanhi dijeron que lo demandarían, pero se disculpó.

Obviamente, y como era de esperarse, salieron un montón de comediantes a defenderlo, diciendo que la comedia no incita a la violencia. Entre ellos Franco Escamilla.

Y como ya lo mencionamos, no es que la incite y la promueva, pero SÍ LA NORMALIZA (más fuerte para que escuchen los de atrás).

Ay, pero sólo fue un chiste, ¿cómo la normaliza?

Diariamente, en tuits, en la televisión y medios de comunicación, personalidades con influencia (dígase comediantes, escritores, actores, etcétera) utilizan la violencia como contenido “divertido” o “entretenido”.

Esto genera que la violencia, en todas sus formas, se normalice entre la sociedad; es decir, la dejamos de ver cómo algo extremo, y por lo tanto dejamos de indignarnos y de actuar.

Rita Segato, escritora y activista feminista, destaca que la “repetición de la violencia produce un efecto de normalización de un paisaje de crueldad y, con esto, promueve en la gente los bajos umbrales de empatía indispensables para la empresa predadora”.

“La crueldad habitual es directamente proporcional (a formas de gozo narcisista y consumista), y al aislamiento de los ciudadanos mediante su desensibilización al sufrimiento de los otros”, agrega Segato en su texto Pedagogías de la crueldad.

Por otro lado, la investigadora y doctora en filosofía, Sayak Valencia, indica que la hipernormalización de la violencia evita que se actúe en la realidad concreta para cambiarla, “desestimando las posibles acciones de movilización para transformar las condiciones funestas de situaciones de este tipo”.

Entonces, no, no debemos permitir estos chistes en pos de la comedia y el humor negro (hay de humor negro a humor negro), porque no debemos ser ajenos al dolor del otro. Porque debemos sentir empatía y ser sensibles ante estas tragedias, ante la epidemia feminicida que se está viviendo en México.

Entonces Franco, a ver si entendimos. No es que el chiste vaya a incitar a la violencia. El chiste sobre el feminicidio lo que hace es normalizarla.

notas relacionadas