Heroin chic is back? No, gracias.

Heroin chic

No, no, no, no. La tendencia de ser ultra delgada NUNCA debería de regresar. Y es que, si no lo han visto, en recientes portadas de revistas, reality shows, eventos y pasarelas lo estamos viendo cada vez más seguido.

En mayo, Kim Kardashian presumió como bajó de peso para poder usar el vestido de Marilyn Monroe para la Met Gala de este año. Por otro lado, en la última edición de Allure Jennifer Aniston mostró su cuerpo ultra delgado (una de las actrices que impuso el look de flaca en su momento).

Y la gota que derramo el vaso (para mi): hace un par de semanas el New York Post (revista norteamericana) publicó un artículo titulado Bye-bye booty: Heroin chic is back; que en español se traduce a Adiós curvas, el look heroin chic está de vuelta. Haciendo alusión a como las Kardashian, que hace unos años eran las reinas de las curvas, cada vez están más flacas. Porque Kim no es la única.

La historia de una moda que nunca debió ser

El término heroin chic surgió en los 90s, con la tendencia impuesta en pasarelas, fashion spreads de las revistas y televisión, cuando todas las modelos y actrices estaban flacas hasta los huesos. Haciendo referencia al peso de las personas adictas a la heroína, (excelente término para una “moda”, ¿no?).

El estilo se popularizó a principios de la década de los 90, y estaba asociado originalmente a la modelo Gia Carangi, quien era adicta a la heroína y murió de SIDA en 1986.

Las características de este look son tan sombrías como lo imaginas: rasgos demacrados, piel pálida, ojeras, y demás rasgos -o más bien síntomas- relacionados con el abuso de heroína u otras drogas. (Sí, aunque no lo crean, eso fue una moda).

Como si una adicción no fuera una enfermedad, y fuera algo elegante. Esta tendencia no solo glamoriza las adicciones, una enfermedad que puede llegar a ser mortal, si no que la retrata como una elección de moda. Además, celebra a las personas con aspecto tan delgado, que parece que están muriendo lentamente.

Y no, no es que juzguemos a las delgadas por naturaleza. Si eres delgada por genética y metabolismo, increíble. Aquí todos los cuerpos son bellos.

Los estándares de belleza y la salud mental

El problema es que este aspecto crea estándares irreales y dañinos para muchos. Empezando desde la inseguridad y baja autoestima, hasta llegar a los trastornos de la conducta alimentaria y otras enfermedades mentales, las expectativas de belleza pueden tener terribles consecuencias.

Si creciste en la década de los 90, lo sabes bien. Si no tuviste un trastorno alimenticio, es probable que alguien cercano a ti lo haya tenido. Y aunque sabemos que hay otros aspectos en la vida de cada individuo a considerar, sí es una realidad que lo que veíamos en la tele, revistas y películas afectará nuestra percepción sobre nosotras mismas.

Todas en algún punto nos comparamos con actrices y modelos del momento. Aspirábamos a eso. ¿Quién no buscaba ejercicios específicos para un abdomen plano y para obtener el tan deseado thigh-gap?

Esta constante comparación y aspiración claro que tiene efectos nocivos en nuestra percepción y autoestima.

Y pensamos que ya lo habíamos superado

Con la llegada de personalidades como las Kardashian, Beyoncé y Rihanna, pensamos que habíamos superado esa etapa. E incluso en recientes años, con el surgimiento del body positivitybody neutrality, estábamos llegando a un punto donde había lugar para todos los cuerpos.

Y aunque el body positivity tenga sus cosas malas, y hasta tóxicas, es mejor eso que regresar a la época de la anorexia y la bulimia.

 

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