Moda, racismo y discriminación: las marcas olvidan a las ‘minorías’

Moda y discriminación

¿Es racista el mundo de la moda? Que nos planteemos esta pregunta puede parecer un tanto trasnochada o incluso radical en la sociedad actual, pero basta leer cualquier publicación de moda o ver un catálogo de las firmas más conocidas para darnos cuenta que el perfil que predomina mayoritariamente es el de mujeres y hombres con rasgos occidentales, delgadas y la piel blanca.

Cada vez más se habla más de la diversidad cultural, pero quedan muchos aspectos donde mejorar y seguir insistiendo.  Si nos centramos en el ámbito de la moda, y sin meternos en el tema de la apariencia física y los cánones artificiales e irreales que se proyectan, es cierto que encontrar una modelo que se salga de estos parámetros es anecdótico, casi exótico en muchas ocasiones. 

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) una de cada 5 personas de 18 años en adelante, ha declarado haber sido discriminado en 2021. Se añaden también que el 23.3% de la población de los jóvenes considera que en los últimos cinco años se le negó injustificadamente algún trabajo. La discriminación en la industria de la moda, es una de las más visibles en México. 

Según un estudio de The Fashion Spot, la temporada de primavera/verano de 2018 es la que, con un 34%, presenta una mayor representación de diversidad cultural en las pasarelas.

Este mismo estudio hace referencia a que esta tendencia viene produciéndose en las últimas 5 temporadas, aumentando la diversidad de manera progresiva, por lo que es esperable que continúe esta predisposición hacia la diversidad cultural.

¿Conciencia u oportunidad? Las llamadas modelos “big size” o curvies (mujeres por encima de la talla 0 americana) también tuvieron una etapa de crecimiento -aunque nunca llegaron a una representación tan alta-  y ahora su presencia en los desfiles está en decadencia.

Marcas acusadas de discriminación o racismo

En el 2014, la marca Zara tuvo que retirar de los anaqueles una camiseta infantil de rayas con una estrella amarilla bordada, que provocó polémica, por parecerse a los uniformes de los judíos en los campos de concentración nazis.

La marca GAP también fue partícipe de una campaña en la que en una fotografía se observa a una niña de raza blanca que apoya su brazo sobre la cabeza de una niña de piel oscura. A lo que despertó comentarios que lo hacían llamar “racismo pasivo” y “subordinación”.

El entonces director ejecutivo de la tienda norteamericana Abercrombie & Fitch, Mike Jeffries, causó revuelo en 2013 por declaraciones en las que asegura que no quiere que personas sobrepeso usen su ropa ni sean vistas comprando en sus tiendas, por lo que tanto medios de comunicación como usuarios de las redes sociales no tardaron en acusar a la marca de políticas discriminatorias.

Un total de 525 mil dólares fue la cantidad impuesta como multa a Barneys el año pasado tras nueve meses de investigación sobre un incidente en el que dos de sus clientes de origen afroamericano fueran detenidos luego de realizar compras en la tienda de lujo.

La campaña racismo neón en México

Racismo Neón, una iniciativa creada por Carl Jones, publicista e investigador de Royal College of Art de Londres, tiene el objetivo de denunciar el racismo presente la industria publicitaria en México y desafía a las agencias a producir mensajes y contenidos menos racistas.

La denuncia de Racismo Neón se basa en que la mayor parte de la publicidad del país se encuentra protagonizada por modelos de rasgos europeos, pero esta no es una realidad que represente a la mayor parte de la población mexicana. Este modelo de la industria de la publicidad solo refuerza los estigmas y el racismo presentes en la sociedad mexicana.

White Hot: The Rise & Fall of Abercrombie & Fitch, el documental que muestra el racismo de la marca

El documental muestra, a través de un sucinto y amplio estudio, la evolución y las tácticas de venta de la empresa, basadas en una visión de “preppy cool”, que mantuvo esos mensajes de forma bastante evidente.

La estrategia de ventas excluyente estaba en todas las actividades corporativas, incluso en el 2006, el ex CEO Mike Jeffries, que supervisó el precipitado ascenso de la marca, definió su mercado de esta forma:

Vamos en pos de los chicos cool. Vamos tras el chico americano atractivo con una gran actitud y muchos amigos. Mucha gente no pertenece a nuestro tipo de ropa, y no puede pertenecer. ¿Somos excluyentes? Absolutamente.

Y es que la compañía era “blanca” no solo en un sentido financiero, durante un período de ubicuidad cultural en el cambio de milenio, sino que promovía, interna y externamente, una visión racista de la belleza y el estilo.

Esto lo relata White Hot: The Rise & Fall of Abercrombie & Fitch, utilizando entrevistas en primera persona con antiguos miembros del personal y académicos de la cultura.

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