Cuba a la vanguardia: Aprueba el matrimonio igualitario

Cuba

Cuba legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo después de que los cubanos votaran a favor de un código de familia que aumenta la protección de las minorías en la isla, según anunció el Consejo Electoral Nacional del país.

Un total de 3,93 millones de cubanos (el 66,87%) votaron “sí” al nuevo marco legal que regirá las relaciones familiares en la isla, según los resultados preliminares anunciados este lunes por el Consejo Electoral Nacional.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que reemplazará una normativa de 1975.

Una lucha por los derechos que apenas comienza

Durante décadas, las personas LGBTQ+ de Cuba, se enfrentaron a la discriminación oficial en la isla, gobernada por los comunistas.

A principios de la década de 1960, tras la llegada al poder de Fidel Castro, muchos homosexuales fueron enviados a campos de trabajo del gobierno junto con los disidentes políticos.

Qué es el nuevo código de familia de Cuba

La Asamblea Nacional de Cuba aprobó en julio pasado el Código de las Familias, un paquete legislativo que fue sometido a referéndum este domingo y que, entre otras cosas, abre la puerta al matrimonio igualitario en la isla.

El Código de las Familias busca “proteger a los sectores vulnerables de la sociedad” y allana el camino para el matrimonio entre personas del mismo sexo y el fin de otras discriminaciones relacionadas con la familia.

El nuevo Código de las Familias permitirá legalizar el “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños y la “gestación solidaria” o subrogada sin fines de lucro.

También abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

Además, permite a los padres elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

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